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NUESTRO IDIOMA

Por Amparo Jaramillo-Restrepo

Estos primeros meses del año han sido de gran importancia para el idioma Español en Latinoamérica y especialmente en Colombia.

En el mes de febrero celebramos nuestro idioma con bombos y platillos, y la Real Academia Española, en colaboración estrecha con las distintas Academias Latinoamericanas publicó por primera vez una gramática española con una importante característica: la inclusión de palabras y giros idiomáticos de nuestra América hispana, reconociendo al fin, como lo dijo con mucha propiedad uno de sus catedráticos, que los hispanohablantes latinoamericanos constituyen el 90 % mientras los españoles raizales equivalen solamente al l0%. Bienvenida pues esa nueva gramática que algunos empiezan a llamar orgullosamente “La gramática de Medellín” porque se promulgó precisamente en la ciudad de Medellín Colombia.

 Al mismo tiempo los colombianos celebramos varias fechas importantes: los 80 años del nacimiento de nuestro escritor Gabriel García Márquez, y dos fechas más relacionadas con él: la publicación de su obra cumbre “Cien años de Soledad”, y la entrega del Premio Nóbel, uno de los galardones más preciados para un escritor.

 Nos toca ahora a nosotros, escritores, padres y maestros, preservar y diseminar ese tesoro, la herencia más valiosa de nuestros antepasados españoles, aquellos que según las palabras de Jorge Luis Borges “SE LLEVARON EL ORO, PERO NOS DEJARON EL ORO”. El oro de un idioma magnífico, que se expande constantemente alrededor del mundo.

 Sin embargo es triste comprobar que multitud de inmigrantes hispanos en los Estados Unidos, y en otros países del mundo, tratan  nuestro idioma como una lengua de segunda categoría, y privan a sus hijos de ese riquísimo tesoro, negándoles de paso la posibilidad de ser bilingües. 

No debemos olvidar que como lo dijo José Martí: “un hombre que habla dos idiomas vale por dos”, y que al privarlos de la lengua nativa de sus antepasados, estamos de alguna forma cercenando sus raíces. Así que una vez más propongo a todos los padres hispanos en donde quiera se encuentren, cultivar en sus hijos el amor por nuestro Idioma Español, fomentando el hábito de la lectura y el arte de la conversación por medio del cual podemos transmitir nuestras historias, mitos, leyendas, y sueños. 

Sin que eso signifique por supuesto ignorar o menospreciar el idioma del país adoptivo.

 Buga, Colombia, mayo del 2007

 

   

  

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