EL
PELIGRO DE LAS ETIQUETAS
Por
Amparo Jaramillo-Restrepo
Dedicado
a mis hijos y a mis nietos.
Mi
madre siempre me previno sobre el peligro de las etiquetas. Debo
aclarar que nací en un país en donde los únicos partidos políticos
eran el LIBERAL y el CONSERVADOR. Y como las dos familias pertenecían
a bandos contrarios y yo los amaba y admiraba a todos por igual,
nunca pude entender por qué el párroco de nuestra iglesia se subía
al púlpito a decir que los liberales irían al infierno, cuando mi
abuelo Felipe y mi familia liberal eran unos de los seres más
honestos, compasivos y generosos que conocía. Sobre decir que
mi abuela entonces pasaba horas enteras llorando y rezando para que
Dios salvara el alma de su amado esposo.
Traigo
esto a colación casi 70 años después, cuando compruebo que en otra
latitud las etiquetas siguen tratando de desorientar especialmente a
la gente joven, o a los sectores menos informados de la población.
Así
vemos por ejemplo que en esta campaña política del año 2004 en los
Estados Unidos, la etiqueta de LIBERAL trata de desacreditar al
candidato demócrata, mientras la de CONSERVADOR se usa para promover
al republicano.
Alguien
me previno por ejemplo de que si vivo en Florida y expreso mi opinión
en contra del bloqueo a Cuba, porque creo de buena fe que solo afecta
al sector más vulnerable de los cubanos y no a su dictador, me
tildarán de COMUNISTA. Y si me preocupa el sistema de
salud imperante en este país, el más rico del mundo, y apoyo los
esfuerzos por establecer un sistema comprensivo de salud que
cubra a todos por igual, me dirán SOCIALISTA.
Durante
la ocupación alemana en los países nórdicos a los judíos se les
ponía como etiqueta una estrella de David, hasta que el rey de Suecia
decidió colocarla en su solapa y todo el pueblo lo imitó. La
etiqueta de INFIELES se utilizó también en tiempos antiguos
durante el período de la Inquisición o la conquista de América,
bajo el signo de la cruz.
Pero
las etiquetas y los símbolos por si solos son una manera muy
simplista de describir al contendor. Dividir el mundo entre BUENOS Y
MALOS es no solo una muestra de ignorancia sino que nos lleva a
cometer muchas injusticias. ¿Cuántas personas que lideran el
movimiento PRO-LIFE (por el derecho a la vida) aquí, rechazan
el derecho de una mujer a terminar un embarazo considerando que el
aborto es un crimen, pero defienden el porte de armas y la
intervención con el sofisticado arsenal moderno en diferentes partes
del planeta, aunque de esa forma maten o condenen a la miseria a miles
de seres humanos? Irónicamente, en su ceguera o su miopía,
consideran un crimen destruir un embrión, aún en las primeras horas
de concebido, pero no el de matar a miles de seres humanos en guerras sin sentido, o condenarlos a la miseria destruyendo sus aldeas
y cosechas, mientras los mercaderes de la muerte fabrican y venden
armas a diestra y siniestra a sus amigos y a sus enemigos por igual.
Mientras tanto, el grupo PRO-CHOICE defiende el derecho de una madre a
terminar un embarazo, no porque "apruebe" el aborto, sino
porque considera injusto obligar a una mujer a traer al mundo un hijo
indeseado por razones físicas, económicas o emocionales: un niño
que muy posiblemente estará condenado desde su nacimiento al rechazo,
al abandono o a maltratos de toda clase.
Lo
irónico es que muchos miembros del primer grupo se oponen también a
la educación sexual, el suministro de anticonceptivos y la venta
libre de la píldora del día siguiente que se usa con mucho éxito en
otros países del mundo, medidas que de por sí ayudarían a reducir o
a eliminar la necesidad de un aborto. Esa doble moral ha hecho que el
gobierno del Señor Bush recortara programas vitales alrededor del
mundo para controlar la natalidad y las enfermedades
de transmisión sexual entre los/as adolescentes. Qué pena me da
cuando veo a multitud de jóvenes, casi niñas, convertidas en madres
prematuras, como sucede entre la población de desplazados en mi país,
Colombia, en la India o en Africa.
Sobra
agregar que los miembros del grupo PRO-LIFE se consideran a si mismos
CONSERVADORES y tildan a los otro de LIBERALES para tratar de
desacreditarlos. Los REPUBLICANOS cuya mayoría pertenece a ese
grupo, manifiestan por otra parte un absoluto desprecio por el medio
ambiente. Lo importante es saciar nuestra sed de dinero acabando con
la Amazonia, destruyendo bosques en los refugios naturales, buscando
petróleo o carbón en los pocos santuarios que nos quedan, o
invadiendo países extranjeros para asegurarnos el suministro de gas o
de petróleo a toda costa, en lugar de financiar la investigación
para encontrar fuentes alternas, limpias, seguras, y económicas de
energía. ¿Qué clase de conservatismo es ese? ¿Qué quieren
conservar si lo que hacen es destruir?
Así
mismo hablan de valores y ondean la bandera de la protección de las
familias, mientras recortan fondos para las escuelas y la salud, y
prefieren seguir construyendo mansiones en lugar de construir
viviendas al alcance de los sectores menos favorecidos. ¿Cómo puede
protegerse a la familia si privamos a los padres del derecho sagrado
de ganar el sustento dando incentivos a las grandes multinacionales
para trasladar sus fábricas a la China, India o Bangladesh mientras
nuestros trabajadores se quedan con los brazos cruzados o atados a
trabajos que ofrecen salarios de hambre sin ningunos beneficios?
Otra
de las etiquetas que usan algunos de nuestros políticos sin ton ni
son para atraer adeptos es la de CRISTIANOS. ¿Cómo se atreven
algunos de nuestros líderes a llamarse cristianos cuando tienen tan
poco respeto por las vidas de otro seres humanos? ¿Cómo se atreven a
nombrar a Dios a todas horas cuando olvidan los mandamientos de NO
MATAR y AMAR AL PRÓGIMO COMO A SÍ MISMO?. ¿Cómo se atreven si con
algunas de sus políticas favorecen el racismo, la discriminación y
hasta la esclavitud de grupos minoritarios como los inmigrantes, en
varias partes del planeta?
¿Con
qué derecho hablan de democracia mientras hacen alianzas con algunos
de los peores tiranos del planeta según su conveniencia y una vez
elegidos se limitan a defender los intereses de los más poderosos?
Durante
mis vacaciones de verano pude comprobar cómo muchos niños tienen que
quedarse en su casa encerrados, pegados del Internet o de la televisión,
porque los programas y los campamentos de verano que antiguamente se
ofrecían gratuitamente ya no están al alcance de las mayor
parte de las familias. Este ha sido un fatídico verano en Florida en
donde muchos adolescentes, cuya única alternativa durante las
vacaciones es estar en la calle con sus amigos, "hanging
out" como decimos en inglés, en vecindarios plagados de vicio y
de armas, han encontrado la muerte en reyertas callejeras. Es hora de
que acabemos de una vez por todas la cháchara sobre los valores
familiares, y empecemos a proporcionar a las familias toda la ayuda
económica y emocional para educar a sus hijos en forma integral,
proporcionando programas académicos y recreativos los doce meses del
año. De nada vale anunciar en la televisión campañas con etiquetas
novedosas como la de "No child left behind" que en español
corresponde a la promesa de no dejar ningún niño atrás, mientras se
recortan los presupuestos para educación especial, prevención del
tabaquismo, rahabilitación, consejería, artes, deportes y
bibliotecas públicas, para entregar el dinero por el sistema de bonos
o "Vouchers" a escuelas privadas? Hoy por ejemplo, 6 de
agosto del 2004, el sistema escolar de Palm Beach County, uno de los
Condados más ricos del país, acaba de anunciar que ningún niño
podrá participar en programas deportivos si sus padres no pagan el
seguro de su propio bolsillo.
Pero
volvamos a las etiquetas. Después del fatídico ll de septiembre entró
en vigencia otra etiqueta: ANTIPATRIOTA. Esa sirve para describir a
los que no estamos de acuerdo con ninguna guerra, ya sea en
Afganistán o en Iraq. Los que sentimos y no tenemos inconveniente en
repetirlo que el mundo no es más seguro hoy. Los que pensamos que el
terrorismo no se puede extinguir con violencia ni justifica el
desperdicio de billones de dólares y miles de vidas humanas en el
altar de la guerra, pues es como un monstruo de mil cabezas que se
nutre del odio y del fanatismo. Porque en la misma forma como en
occidente los llamamos TERRORISTAS, ellos nos llaman INFIELES, para
justificar sus ataques aún a costa de la vida. En esa forma sus
hijos subirán a su cielo como MÁRTIRES.
Pero
el poderío de las etiquetas es tal, que ya Mr. Kerry, candidato demócrata
a la Presidencia de los Estados Unidos, se inclina a continuar la
guerra, mientras se muestra, ahora si, muy orgulloso de su
participación en la guerra de Viet Nam. Para que nadie lo llame
ANTIPATRIOTA. Ya tiene suficiente con la etiqueta de LIBERAL que
asusta a tantos parroquianos.
¿Que
cómo llegué al tema de las etiquetas?
Porque
algunas amigas, supuestamente cultas, me han expresado en el último
mes sus reservas y su temor hacia los demócratas LIBERALES. Y porque
mi nieta Sarita, en el aeropuerto de Nueva York, descubrió una bebida
nueva con la etiqueta NAKED, que en español quiere decir desnudo/a, y
me preguntó curiosa qué sentido tenía esa palabra en una soda nueva.
"Es
solo una etiqueta para llamar la atención" le contesté,
sin profundizar mucho sobre el tema. Espero que algún día ella pueda
entender esta carta y entienda el peligro de las etiquetas para
definir a los seres humanos.
West Palm Beach, agosto 5 del 2004