CUÁLES
“VALORES HISPANOS”
Por
Amparo Jaramillo-Restrepo
Al leer algunos periódicos hispanos o escuchar programas de radio o
televisión en español, me solidarizo con
el comediante afro-americano Bill Cosby, quien se queja de que
a los jóvenes de su raza se les están inculcando principalmente
anti-valores en música, videos, modas vulgares o estrafalarias, joyas
llamativas, demasiada televisión y poca lectura, la cultura
“light”, los tatuajes, etc.
Y recuerdo la pregunta de una maestra hispana: “Son los orientales más
inteligentes que los hispanos o afro-americanos? ”. Porque ellos
sobresalen en ciencias, matemáticas y aún en las artes. “No”,
fue la respuesta unánime. No son más inteligentes. Son más
disciplinados. Valoran la educación y no las cosas materiales. Por
eso estudian duro mientras sus padres trabajan de sol a sol en bodegas
o restaurantes y exigen al mismo tiempo, estrictamente disciplina y
cumplimiento.
Pero ¿cuáles son nuestros modelos, o “role models” como decimos en
inglés?. Los cantantes, modelos
o futbolistas de
moda. Es raro ver niños hispanos compitiendo en eventos de ortografía
o de ciencias, y el número de padres hispanos que asiste a las
reuniones de las escuelas es muy limitado. Pero eso sí en cada cuarto
hay un televisor, un DVD y lo último en juegos electrónicos que los
niños usan sin control. No tenemos el hábito de la lectura. Los
mismos niños que pasan 4 o 5 horas mirando
videos, protestan si se les pide leer una página de un libro.
Y muchos padres minoritarios aún lo más pobres, creen que sus hijos
“tienen derecho” a lucir ropa de marca. Y ellos a tener el mejor
carro, aunque tengan que trabajar horas extras y tengan que privarse
de las comidas y las reuniones de familia por las noches. “Dónde
están papá y mamá?” es la pregunta que se hace una trabajadora
social cuando habla del problema. Y entonces, necesariamente me
remonto a la historia de
una pareja de padres
hispanos que se puso como meta construir una piscina en su propiedad
para que su hija adolescente pudiera traer a sus amistades y no
tuviera que ir a buscarlas en la calle. Pero mientras trabajaban turnos extra por la noche…su hija, quien se quedaba sola en
la casa, quedó embarazada. Qué precio tan alto por una piscina!
La principal niñera de nuestros hijos es la televisión. Estamos, y
esto es común para todas las minorías, con honrosas excepciones,
criando niños con padres
y madres ausentes y problemas sicológicos para todos los miembros de
la familia causados por el estrés y la falta de comunicación. Hemos
perdido la ruta, en
muchos casos por necesidad o disolución de la familia. En otros,
porque confundimos
nuestras prioridades y nos está devorando el materialismo.
Y por supuesto, no quiero agravar el complejo de culpa de los padres y
madres que trabajan insinuando
que aquellos/as que se quedan en
casa hacen “siempre” mejor papel. Porque bien
sabemos que eso no es cierto si el tiempo que pasan ellos/as en
la casa se dedican a hablar por el teléfono en forma compulsiva, a
atender los negocios o a mirar televisión.
Es una realidad que en el mundo en que vivimos un solo salario no es
suficiente en la mayoría de los casos. Qué hacer entonces? Tratar de
acomodar los horarios de cada cuál de modo que las responsabilidades
sean compartidas; hacer un estudio cuidadoso de los gastos necesarios
y los superfluos; y organizar las prioridades para atender las
necesidades emocionales de cada miembros de la familia. Pero sobre
todo evitar hasta donde sea posible que los niños tengan que suplicar
como en el caso de un niñito cuya oración apareció hace unos días
en El País de Cali, Colombia. “Dios mío”, conviérteme en
televisor. Así mis padres me dedicarán toda su atención y creerán
todo lo que les digo”.